
Son las 4 de la mañana, estamos en la Plaza Cataluña y ya nos vamos a dormir, el metro todavía no abre, maldita sea, vamos a esperar el taxi sobre la ronda de Sant Pere, afortunadamente no hay fila, solo veo una señora, al parecer con su marido. Nojoda, que suerte, llego un taxi con un pasajero y el man se bajo.
Ah no, pero lo va a coger la señora, bueno Mauricio pica adelante y se embarca en el taxi: “vengan, vengan, móntense”. Pero la señora esta pesada: “un momento, yo estaba aquí primero, el taxi es mío”. “Nojoda, móntense” insiste el Mauricio, pero la señora no se quita. “ostia, que el taxi me va a llevar a mi”. Entonces el taxista interrumpe la pelea: “lo siento, que ya he terminado el turno, no puedo llevar a ninguno”. Sin más allá ni más acá Mauricio se baja: “eche nojoda, es que hay gente que parece que se crió con las cabras” y sigue hablando mientras viene a donde nosotros que estamos mirando la pelea de lejitos. La vieja tampoco se calla: “joder.., a tomar por culo, que tal y cual”. La pelea sigue su curso casi que de esquina a esquina, y Mauricio grita: “y su mario también”, entonces, el presunto marido de la vieja voltea su mirada y viene hacia nosotros sin decir una palabra, en sigilio y en zig zag por la pea. Hay un momento de silencio y yo me lleno de intriga: "que hará este tipo? Con quien nos habremos metido? Traerá un arma?" Ya el man esta muy cerca de nosotros, se detiene, mira fijamente a Mauricio, lo señala con el dedo y le dice: “nunca, nunca menciones a un persona que no esta en la conversación”, y con las mismas el man se voltea y se va.
Mauricio, Carlos y yo, nos miramos las caras y soltamos una disimulada carcajada que se hacia más recochera a medida que el man y la vieja se alejaban lo suficiente, y Mauricio se decide a seguir gritando “y su abuela también…entonces, usted es el mario o no es el mario?...”. A la larga no hay taxi, pero abrieron el metro y por lo menos la pelea nos entretuvo.